Una carta para momo

momo e no tegami bilaketarekin bat datozen irudiakももへの手紙 es una película de anime del año 2011 dirigida por Hiroyuki Okiura. Con una producción de 7 años, esta película se nutre de tintes sobrenaturales y mágicos de la mitología japonesa. Se trata de una historia que indaga en la aceptación y superación de una pérdida tal como la de un padre. Pero lejos de ser triste, es emotiva y bonita, dejando ver toques de humos con tres personajes muy entrañables de un mundo que no es este.

Esta mágica historia gira entorno a Momo, una joven que ha crecido en la gran ciudad. Sin embargo, tras la prematura muerte de su padre, deberá trasladarse con su madre a una vieja casa familiar en una remota isla. Allí, el tiempo parece haberse detenido: claros llenos de árboles, campos labrados con cuidado en las colinas… Momo no se siente exactamente entusiasta con su nuevo euna carta para momo bilaketarekin bat datozen irudiakntorno, lo que más le inquieta a su corazón es aquella carta a medio acabar dejada por su padre. Una carta que solo contiene dos palabras: “Querida Momo…”. ¿Qué iba a decirle su padre? Un día, explorando el ático de su nuevo hogar, Momo encontrará un polvoriento libro. Desde ese momento, algo realmente inesperado comenzará a sucederle…

Lo que más me gustó de esta película fueron los tres Yokai (seres típicos del folclore japonés): Iwa, Kawe y Mame. Con estos tres compañeros que solo Momo puede ver, disfrutaremos de una trepidante y sobrecogedora historia llena de amistad, amor familiar y superación. Otra de las cosas que me llama mucho la atención son las expresiones y sentimientos de todos los personajes,  ya que están perfectamente representados y logran una naturalidad única. Así como el diseño de los paisajes y la música, esta última compuesta por la pianista Mina Kubota.

 

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